sábado, 24 de noviembre de 2012

Ni River Plate ni Independiente se animaron a ganar el Clasico

El clásico de las urgencias en Avellaneda explotó desde temprano. Las especulaciones quedaron a un lado cuando a los cuatro minutos Hernán Fredes se tiró con los pies para adelante en el área chica y puso en ventaja a Independiente sobre River, dos gigantes que hoy pelean por cada punto. Uno para no volver a descender y el otro para no descender por primera vez en su historia (el Rojo está en la zona caliente).



Pero ese gol de Fredes de entrada despertó el clásico a tiempo para que el partido se diera de ida y vuelta, y con buenas situaciones de gol. Como en épocas de Bochinis y Alonsos. El 4-4-2 de Matías Almeyda empezó el primer tiempo haciendo agua, sobre todo por el costado derecho de su defensa, sector protegido con mucha dificultad por Carlos Sánchez y Gabriel Mercado, por ese callejón a espaldas de los ex Godoy Cruz y Estudiantes Osmar Ferreyra fue determinante.

Paulo Rosales bajó hasta la mitad de la cancha, tomó contacto con el balón y le puso una pelota perfecta a Ferreyra que se metió al área a toda velocidad. Centro rasante y gol de Fredes. El plan del Tolo Gallego funcionaba a la perfección desde el primer instante. Un 4-3-2-1, con Farías como referencia en el área, Ferreyra bien abierto por izquierda, Battión y Santana en el medio, más Fredes y Rosales repartiéndose la creación. A los 12, tuvo el segundo Farías, pero se lo tapó Vega, cuando Santana estaba solo para convertir.

Y River, que hasta ahí había hecho poquito llegó al empate. Consiguió un tiro libre cerca del área. Ponzio envió el centro y Bottinelli apareció en el corazón del área sin marca para poner la cabeza e instalar el 1-1. El envión del empate le permitió a River soltarse y a partir de allí crecer en su juego. Pudo ponerse arriba el visitante en un mano a mano de Mora que Hilario Navarro tapó a puro reflejo. Pero sobre el final del primer tiempo, otra vez Independiente demostró su superioridad para ganar la disputa en el medio, presionar arriba y llegar con peligro a Vega. Otra vez lo tuvo el Tecla, a los 38, pero Vega amortiguó el zurdazo y Bottinelli despejó en la línea.

El segundo tiempo mantuvo el flojo nivel de juego, pero el alto contenido emotivo del partido. Fueron y vinieron, dejaron todo y generaron varias situaciones de peligro en los arcos, aunque más por desatenciones en defensa que por virtudes en la elaboración.
A los 14, Fredes se comió un gol increíble. La misma jugada que abrió el marcador en el primer tiempo: Ferreyra desborda por izquierda, centro al medio del área chica y Fredes define de derecha, pero esta vez por encima del travesaño. En la jugada siguiente, River se puso en ventaja e Independiente maldijo su suerte y esta racha negra que lo azota.

Otra vez un tiro libre cerca del área, pero esta vez Ponzio la jugó por abajo, al área, a la diagonal del Keko Villalva que grió y sacó un centro. Despejó Farías, pero dejó viva la pelota en la puerta del área. Carlos Sánchez la enganchó de lleno con el empeine del pie derecho y sacó un remate cruzado que se coló entre varias puertas y terminó en el fondo del arco de Navarro. Enseguida Almeyda puso a Trezeguet y sacó a Mora. El Tolo ya había puesto a Fabián Vargas por Santana. A partir de ese momento, sorprendió la dificultad que tuvo River para frenar los ataques del Rojo.

Mercado y Sánchez quedaban siempre desbordados por Ferreyra. González Pirez parecía perdido y Diego Martínez tampoco podía cerrar su lateral. Independiente llegaba por los costados con comodidad. Pero fue en una pelota parada que llegó el 2-2 final. Llegó el centro, un rechazo largo, Samuel Cáceres la devolvió al área de primera apretado contra la línea. Otro centro, pasado, la defensa saliendo y Battión apareció solo por atrás y cabeceó al medio. Vega salió, después quiso volver y Galeano ya estaba listo para empujarla al gol desde el piso. Desahogo en Avellaneda y 2-2.
Quedaron 20 minutos en los que Independiente empujó a River y River se empujó a sí mismo contra Vega. Desinteligencias, desacoples; la defensa visitante esta tarde se sostuvo por Bottinelli. La polémica llegó pasada la media hora de juego. Vargas apareció en el área sobre la izquierda y le quiso tirar un sombrero a González Pirez. El defensor levantó el brazo y desvió la trayectoria de la pelota. Para Pitana no fue penal.

Al final fue empate, un punto que no suma para ninguno.

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