sábado, 24 de noviembre de 2012

San Lorenzo de la mano de Pizzi lleva 10 puntos de los ultimos 12 disputados

El fútbol, como la vida, es una cuestión de intenciones. Una propuesta, una idea o un motor de cambio. Al cabo, la argumentación de San Lorenzo en el marco de su levantada es su impulso por querer ser de otra manera. Por presentarse a su destino con otras cartas. En las acciones previas a lo que realmente pasa en la cancha es que se sostiene el resurgir azulgrana. Luego, lo que ocurre en el propio terreno de juego con futbolistas que, puntualmente, han mejorado en su nivel individual. La pérdida de la tranquilidad del complemento trajo nuevamente los fantasmas que aparecen cuando se agrupa atrás.

En los momentos en los que San Lorenzo respeta las intenciones que propone su entrenador, la cosa se vuelve más sencilla. Cuando entra en la lógica de mirar hacia atrás, la historia se complica.

Enzo Kalinski es la primera referencia. El ex Quilmes solía pararse bien pegado a Pablo Alvarado y Nicolás Bianchi. Con Caruso Lombardi, el hábito de pegar la cola contra los centrales era una práctica habitual. Ayer, cortó en varias oportunidades la salida de Argentinos cerca del arco de Ojeda. El de Gabriel Schurrer es un equipo eléctrico. Por ahora se queda en los chispazos que le aportan tanto Leandro Barrera (una aparición más que interesante) y Santiago Nagüel (que podría haber tenido algunos minutos más de juego). Juan Anangonó es la referencia de peligro. Anoche no apareció.

Si de intenciones se habla, pues Argentinos manda a Matías Laba a realizar funciones de obrero en el 4-1-4-1. El pibe, con una facultad interesante para administrar el balón, termina pagando por correr y correr para solucionar las espaldas de sus compañeros. En el complemento se soltó y el Bicho encontró otro fútbol.


En el marco de las acciones de los dos, San Lorenzo llegó a la ventaja por medio de dos de sus referencias más importantes. Stracqualursi lo es por sus goles importantes en partidos en los que incluso no logra rendimientos sobresalientes. Buffarini, por su parte, es el hombre que se ve aliviado por el planteo táctico. Antes era el único disparador de tres cuartos hacia adelante. Hoy, es un arma peligrosa, aunque no todas las pelotas pasan por él. Es un equipo más coherente el de Juan Antonio Pizzi.




La segunda parte trajo las suertes de aquello que se denomina "el peor resultado". Y, al cabo, el 2 a 0 otorga comodidades que, un gol sorpresivo como el de Oberman, ponen en duda de cara al resto del encuentro. Por eso, San Lorenzo se replegó y manejó, aunque sin éxito, el contragolpe. El fuerte se solidificó en la buena tarea de Pablo Migliore.

La sombra del partido fue la mala tarea de Carlos Maglio. Increíblemente, dejó sin sanción a una entrada muy fuerte de Nicolás Batista. Y debió haber expulsado a Buffarini y a Oberman.

El resumen fue el gran partido de Gonzalo Prósperi. Parado como lateral, sumó músculo al mediocampo en algunos momentos y hasta terminó salvando la ropa del equipo como lateral izquierdo ante la infantil expulsión de Kannemann. Entonces, suma San Lorenzo. Por las intenciones nobles que presenta el equipo. Y también por el esfuerzo de su figura. Una síntesis de la noche de ayer.

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