lunes, 5 de noviembre de 2012

Boca Juniors dejo a San Lorenzo muy confundido y en descenso

Boca está en plena recuperación. Recuperó algo de su mejor fútbol, recuperó el dibujo que mejor le sienta, recupera terreno en el Torneo Inicial y recuperó un enganche goleador y figura. En la Bombonera, Boca obtuvo un triunfo de los que ilusión. Venció 3-1 a San Lorenzo en el clásico, Leandro Paredes marcó dos goles y fue figura; y Falcioni respira aliviado a cuatro puntos de los líderes Newell's (juega mañana) y Vélez.



Volvió a las fuentes Falcioni y realizó los cambios que se imponían. Porque los ingresos de Pol Fernández, Paredes y Lautaro Acosta le dieron frescura al fútbol de Boca. Es que con el doble nueve se repetía en pelotazos frontales y el equipo extrañaba las pinceladas de un Riquelme que brilla por su ausencia. Con los pibes en la cancha, y con un delantero rapidito que desborda por los costados, el local se obligó a intentar otra cosa.


Aunque no pudo plasmar en el marcador la intención de juego que le impusieron los ingresos de los pibes. Porque a los 4 minutos del partido, Paredes sacó un derechazo desde la puerta del área al primer palo y abrió el marcador. Un golpe en la mandíbula para un San Lorenzo que ahora acumula siete partidos sin victorias y que se hunde en la tabla de los promedios.

Sin embargo, el Ciclón se repuso enseguida. Apenas tres minutos más tarde del gol de Boca, Stracqualursi desbordó por la derecha y envió un centro pasado para el ingreso limpio de Mirabaje, que le dio de zurda y de volea para fusilar a Orion e instalar el 1-1.

A partir del empate, San Lorenzo intentó más y mejor que Boca, pero equivocó los caminos ante un equipo local que se cerró bien atrás y lastimaba con la contra. Pasó el momento de euforia, las piernas empezaron a pesar y Paredes comenzó a manejar los hilos del local, como para que nadie recuerde a Román. Aunque tampoco Boca sabía bien cómo vulnerar a su rival.

El único que tenía la fórmula era Paredes. A los 34, Albín salió desde el fondo por la derecha. Tiró una pared con Erbes y pasó al ataque. Derivó en Paredes, inclinado sobre la izquierda. El pibe dominó, hizo una pausa, se acomodó hacia el centro, buscó el espacio y sacó otro derechazo esquinado contra el palo izquierdo de Migliore. Un golazo para poner el 2-1 y llevar tranquilidad a una Bombonera que empezaba a impacientarse.

En el vestuario se quedó Clemente Rodríguez, otra vez de bajo nivel, y en su lugar entró Nicolás Colazo. Boca dominó a San Lorenzo en el complemento. Por el esfuerzo de Erviti para cortar en el medio y pasar al ataque, el orden de Erbes, la claridad de Pol Fernández y Paredes, la velocidad de Acosta y la potencia de Silva. Controlaba Boca el partido, pero no podía cerrar el marcador. Mientras San Lorenzo chocaba con los centrales Schiavi y Burdisso, bien ubicados y seguros en el juego aéreo.

Salió Paredes, acalambrado y aplaudido por una Bombonera que llenaba el vacío que había dejado Riquelme con la aparición goleadora de un nuevo enganche de la casa. Entró Rivero y volvió el 4-4-2. Pero no sufrió Boca. Porque enseguida le cometieron una falta a Erviti en la puerta del área. Silva sacó un remate violento al pecho de Migliore que dio un rebote largo para servirle el gol a Schiavi que no perdonó y selló el 3-1. De esta manera Boca volvió a festejar un triunfo después de cinco fechas y se acomodó en la tabla para volver a soñar con la pelea por el título, de la mano de los pibes talentosos del club. Nace una nueva era, ¿la de Paredes?


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