Difícil Navidad de 2006 en Madrid. El Real se había
desplomado en la tabla de posiciones y el brasileño Ronaldo se marchaba,
enfrentado con el entrenador Fabio Capello, para clausurar la era de los
Galácticos. En ese mercado de invierno aterrizaban tres apuestas desde
Sudamérica: Marcelo, Fernando Gago y Gonzalo Higuaín. “Acababa de llegar al
Real y estábamos en una cena institucional cuando les dije a mis viejos y a mi
hermano Nicolás que íbamos a salir campeones. Me trataron de loco, quedaban
cinco meses de competencia y estábamos muchos puntos abajo. No se todavía por
qué, pero también se me ocurrió decírselo a Beckham…, y también se rió. ¿Y qué
pasó? Fuimos campeones. Hace un tiempo se lo comenté a David y se acordaba: ‘Es
verdad, es verdad…’, me decía. Salimos campeones en una de las ligas más
mágicas que me tocó ganar”, revela Gonzalo. Aquel de Madrid tenía 19 años
recién cumplidos, y éste de Miami anda por los 33. Beckham, ayer y hoy, siempre
fue Beckham, y si entonces como compañeros le arrebataron la Liga al Barcelona
de Ronaldinho y Messi en el debut europeo de Higuaín, hoy comparten otro
desafío. El inglés es ‘the boss’, el patrón del Inter Miami de la MLS; el
argentino es el jugador franquicia, la estrella. Beckham y Gonzalo nuevamente
juntos.

Higuaín es otro, y no se trata del aspecto. Reflexivo,
íntimo. Dispuesto al diálogo franco, todavía dolido con algunos temas pero para
nada huidizo. Se abre. “Ese primer año en Real Madrid yo no hablaba mucho.
Imaginate, era tímido…, que es algo que se perdió ahora. Yo no veo que los
pibes de 19/20 años vean a uno de 33 y se quedan obnubilados. Yo los miraba y
me quedaba obnubilado ante Beckham, Roberto Carlos, Casillas, Raúl, Cannavaro o
Ronaldo, antes de que se fuera… Yo tenía una vergüenza, ni abría la boca, ni
iba a la camilla de masajes, nada...”, cuenta entre sonrisas.